SERENAS: Antología a través del nudo Borromeo
- NADIE

- 27 sept
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Actualizado: 28 sept

Si hablamos de sirenas, lo más probable es que tu mente te sugiera esas criaturas que desviaban a los marineros de su rumbo hasta el naufragio con sus hermosos cantos. O si no, a jóvenes con cola de pez que dejaban atrás a su familia y a su mundo, por el amor de un príncipe humano. Pero esto no siempre fue así…
Estas versiones, al igual que otras, no son más que el reflejo de la sociedad que las construye. La imagen de las sirenas, su simbología y el “status quo” de la mujer en cada época, forman parte de un entramado cultural comparable a un “nudo Borromeo”: una figura compuesta por tres aros entrelazados, que debe su nombre al escudo de armas de la casa Borromeo (una familia milanesa del renacimiento), y que fue adoptada por el psicoanalista Jacques Lacan, para ilustrar cómo se anudan –lo Imaginario, lo Simbólico y lo Real– en la psique humana.

El nudo Borromeo está constituido por tres aros entrelazados formando un sistema en el que si un aro se desprende, la unión de los tres desaparece. De este modo, la representación visual de la sirena (lo imaginario) y su carga discursiva (lo simbólico), influyen en la experiencia concreta (lo real), y viceversa. Y si una se transforma, el conjunto se transforma.
Las imágenes y la simbología de las sirenas, reflejan la identidad social de la mujer a lo largo de los siglos, o, dicho de otra forma, reflejan los miedos y deseos del sistema patriarcal. Y en ese sentido, podemos analizar la figura de la sirena para entender cómo cambian las ideas sobre el deseo y el control, del cuerpo femenino.
LAS SIRENAS EN LA CULTURA CLÁSICA
En sus orígenes las sirenas no tenían cola de pez, sino alas. Eran mujeres-ave, y lo que ofrecían era sabiduría, pues eran guardianas del conocimiento. De ahí lo de su canto irresistible. Según algunas fuentes de la tradición clásica, las sirenas son hijas del dios-río Aqueloo y de Terpsícore (musa de la danza), lo que las relacionaría con la música y el canto. En otra versión, eran compañeras de Perséfone, y cuando Hades la raptó, las sirenas pidieron a los dioses alas (que simbolizan conocimiento) para buscarla.
Dios-río Aqueloo y Terpsícore
En Grecia y Roma la mujer libre estaba excluida del acceso a la vida pública: No podían ser filósofas ni participar en política. Su rol se reducía al hogar, a la maternidad o al sacerdocio. Sin embargo, se la asociaba con "lo oculto", "lo secreto" y "lo misterioso". Así, mientras los hombres encarnaban el “logos” (la razón y la palabra), las mujeres representaban la naturaleza indomable. Por eso las sirenas eran poseedoras de un saber peligroso y subversivo, que se situaba al margen de los límites de la razón. Lo que las sirenas ofrecen a Ulises no es sexualidad. En la Odisea, Homero narra “Ven Ulises, escucha nuestra voz, y sabrás todo lo que pasó en Troya, y todo lo que acontecerá en el mundo.” En Grecia, las sirenas poseían un conocimiento que podía hacer perder el juicio a quien lo escuchase.

LAS SIRENAS EN EL MEDIEVO
Pero todo cambia de forma radical con la expansión del cristianismo y la mujer-ave se transforma en mujer-pez. La nueva sirena con cola de pez, se convirtió en un símbolo patriarcal asociado con la lujuria, la prostitución y la tentación carnal. Así, las imágenes comenzaron a mostrar el torso desnudo de la mujer, pero ocultando sus genitales con una cola. Una iconografía que silenciaba la sexualidad femenina, silenciando su propio disfrute. Además, como las aves habían estado relacionadas directamente con el alma en las culturas antiguas, a la iglesia le interesaba que esta simbología se asociara a Cristo, y no a unos monstruos paganos. Así, poco a poco, pasamos de mujeres aladas representadas con instrumentos y relacionadas con las artes y el conocimiento, a mujeres con cola de pez, representadas con espejos y peines, relacionadas con la vanidad y el pecado carnal.

Sirenas medievales que empiezan a tener cola y a atacar marineros

LAS SIRENAS DE RÍO Y EL ARTE PASTORIL
La iconografía y la simbología de las sirenas es, no obstante, muy extensa, ya que existen relatos de este tipo de criaturas en diversas culturas y territorios. En la península ibérica, la tradición románica de los bajo relieves en los capiteles, la diversidad cultural, y las rutas comerciales como "La ruta de la plata", llevaron a estas criaturas hasta el Campo Charro, donde enriquecieron su simbología. Para los pastores salmantinos desde finales del siglo XVII hasta mediados del siglo XX, las sirenas dejaron de ser seductoras y seres fatales, para convertirse en aliadas frente a los peligros del medio rural de la época: Las tormentas, el lobo y la enfermedad de su ganado. Aunque no perdieron su vínculo con lo misterioso y el imaginario sexual que mostraba sus pechos descubiertos.
Las sirenas de río, de charca o de pozo, se convirtieron en uno de los elementos más importantes de la mitología Charra. Así nació una tradición artística que sitúa a la provincia salmantina y a Ciudad Rodrigo, como el mayor exponente de este inmenso patrimonio. Un arte desarrollado en la soledad del monte y transmitido generacionalmente, en el que los pastores tallaban sus utensilios con sirenas creando una rica iconografía con una alta cualidad expresiva.

LAS SIRENAS DEL SIGLO XIX
Pero toda esta riqueza iconográfica y simbólica terminó por unificarse en la versión más pobre jamás contada de estos seres, con del cuento de Hans Cristian Andersen: La sirenita. Un nuevo modelo de sirena, que años más tarde, se convertiría en un icono pop gracias a la factoría Disney.

Con la llegada del siglo XIX, el nudo Borromeo de la sirena se transformó radicalmente a un modelo de mujer frágil y contemplativo, y esta imagen de la mujer-pez, se popularizó en el arte, la literatura y finalmente en el cine, hasta quedar consolidada para siempre en la iconografía europea. Lo que una vez fueron criaturas aladas, poderosas y temibles ligadas al inframundo y guardianas del conocimiento, se convirtieron en inocentes chicas que sueñan con un príncipe, por culpa, en gran medida, del escritor de cuentos más famoso de la historia. De esta forma, Ariel sacrifica su voz (símbolo de poder) en favor del príncipe y las sirenas del XIX pasaron a ser inocentes y vanidosas jóvenes, como ejemplifica la pintura prerrafaelita “The Siren” de John William Waterhouse.
Aunque también hubo artistas como la sufragista Evelyn De Morgan que reinterpretaron el mito, y representaron a las sirenas como figuras autónomas en un plano de superación personal y empoderamiento.

LAS SIRENAS EN EL CINE Y LA CULTURA POP
Como ya hemos visto, las sirenas surgieron como poderosos monstruos que, con el tiempo, fueron domesticados. Después de su sometimiento con el cuento de Andersen, las sirenas entraron a la era de la modernidad por la puerta grande: A través del cine y de la mano del mismísimo Georges Méliès, aunque aún no como personajes, sino como “una atracción de feria”.

Tras el romanticismo, el cine ofreció una nueva perspectiva. La primera gran sirena de Hollywood fue Annette Kellermann, campeona de natación, actriz y pionera de la natación sincronizada. Además de interpretar sirenas en la gran pantalla, se convirtió en un icono de salud, belleza natural y emancipación femenina, escandalizando a su época con el uso del bañador de una sola pieza y con la primera aparición de un desnudo en la gran pantalla. No en vano fue apodada "The Million Dollar Mermaid".


La figura de Annette constituye un nudo Borromeo en sí misma: Interpretaba a sirenas en la gran pantalla, ella misma era una sirena en su sentido práctico-deportivo, y su imagen se convirtió en un icono con simbología erótica para algunos, y como mujer emprendedora y empoderada para otros. Años más tarde, durante los 40`s y 50`s, otra campeona de natación convertida en actriz acaparó los focos: Esther Williams transformó la figura de la sirena en un espectáculo coreografiado. En estas películas, la sirena ya no era peligrosa: era el sueño americano con bañador brillante y glamour.
DARYL HANNAH
Décadas más tarde, Disney retoma la sirena de Andersen en 1989 con "La sirenita", pero cinco años antes, en 1984, se estrenaría una de las películas más icónicas sobre sirenas en la historia del cine. Una comedia romántica que consolidó el prototipo de sirena frágil, inocente y enamoradiza de Andersen: “Splash”. Una cinta protagonizada por Daryl Hannah y Tom Hanks, y dirigida por Ron Howard, en la que Daryl Hannah interpreta a Madison, una sirena ingenua, enamorada y vulnerable, que encajaba perfectamente en el estereotipo ochentero de la mujer idealizada.

Durante los 80`s y 90`s, Daryl Hannah se convirtió en el icono de la mujer perfecta para el sistema patriarcal, pero a partir de los 2000, la actriz tomará una determinación que la desligará de Hollywood y provocará una nueva transformación del nudo Borromeo. Y es justo en este punto, cuando todo el proyecto de SERENAS adquiere su razón de ser: dar el enfoque que hasta ahora se les ha negado a las sirenas. El de heroínas. Daryl Hannah pasó de encarnar un ideal femenino fabricado por la industria del cine, a convertirse en un sujeto político que desafía ese mismo sistema. Daryl comienza a hablar abiertamente de su trastorno del espectro autista, reconstruye su vida en una granja autosuficiente en Colorado, y comienza a participar en protestas contra la deforestación, el fracking y las guerras por el petróleo. Daryl Hannah se convirtió en una activista medioambiental hasta el punto de ser arrestada varias veces. En 2006 por encadenarse a un nogal centenario en Los Ángeles para evitar su tala, y en 2011 por protestar contra el oleoducto Keystone frente a la Casa Blanca.

Ahora su imaginario público ya no es la sirena dócil, sino el de una mujer fuerte, rebelde y comprometida con la naturaleza. Una sirena que lucha contra los peligros que amenazan al medio ambiente, al igual que lo hacían las sirenas de río del arte pastoril, las que en el imaginario de los pastores, luchaban contra los peligros que amenazaban al medio rural. La sirena y la activista se conectan. “Lo real” ha cambiado: La sirena se convierte en acción política (la mujer que protege la Tierra). Y este proyecto pretende dar simbolismo e iconografía a este nuevo nudo Borromeo.
UNA NUEVA DIMENSIÓN
Foto policial de Daryl Hannah arrestada
Si echamos la vista atrás y repasamos la evolución de las sirenas, podemos ver cómo éstas fueron guardianas del conocimiento en la Antigüedad, simbolizaron el pecado en la edad media, se convirtieron en dóciles doncellas en la literatura decimonónica, ligaron el cuerpo femenino con el espectáculo en el Hollywood clásico, y se transformaron en princesas pop con Disney. Una metamorfosis que revela una constante: la mirada patriarcal que despoja a la sirena de poder para convertirla en objeto de deseo o de consumo cultural, en un espejo de nuestras ansiedades colectivas sobre el deseo, la libertad y el miedo a que las mujeres no se dejen domesticar.” El nudo Borromeo nos permite comprender cómo estas imágenes (Imaginario) y narrativas (Simbólico) producen efectos concretos en nuestra experiencia (Real): influyen en cómo vivimos el cuerpo, el deseo y el género. Reescribir estas representaciones es, por tanto, reconfigurar también la realidad.
EL PROYECTO SERENAS
Las sirenas han sido muchas cosas. Pero jamás fueron HEROÍNAS. Por eso desde NADIE y RURAL VANDALS reivindicamos la figura mítica de la sirena de río como símbolo protector, al igual que hacían los pastores salmantinos, pero contra los peligros contemporáneos que amenazan el medio ambiente y rural: la despoblación, los megaproyectos mineros y un modelo económico que amenaza con agotar los recursos naturales y humanos del planeta.
Desde la cuenca del Águeda, reactivamos el imaginario pastoril salmantino, donde los antiguos pastores grababan sirenas en sus útiles a modo de talismán, para colocar a las “serenas” como bandera de resistencia, conciencia medioambiental y orgullo identitario.




































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